sábado, 18 de diciembre de 2010

¿Qué miércoles debe pasar para que nuestras autoridades reaccionen mientras Trujillo se desangra?



En Río de Janeiro, Brasil, hubo una sanguinaria actividad que copa las informaciones policiacas por estos días. La policía carioca, en una medida tan desesperada como terrible, ingresó a las favelas con el fin de aniquilar a los grandes grupos delictivos que allí nacen y se guarecen, al más puro estilo de Ciudad de Nadie (2002), la aclamada y estremecedora película de Fernando Meirelles que plasma la triste realidad de violencia y narcotráfico que puebla esas villas de miseria en el país de Pelé. Son casi tres mil efectivos que, a sangre y fuego – se sumaron más de 50 muertos, decenas de vehículos incendiados y muchos heridos-, arrinconó a cacos de todo nivel mientras el 88 por ciento de fluminenses aprobaba esa dura medida, según encuestas publicadas.

En tanto, miles de kilómetros hacia el oeste, aquí, en nuestra Capital de la Eterna Primavera, la realidad aún no es tan dura pero, y no me cabe la menor duda, pronto está de serlo si es que alguien del pobre buró político que nos dirige no se atreve o tiene la decencia de tomar al toro por las astas.
Cada día asesinatos, cada portada periodística relatando masacres y robos de todo tipo, cada vez más y más violencia y una ciudad que se va convirtiendo en antesala del infierno al tiempo que sus rincones se tornan más inseguros y la sangre sigue saltando a punta de cuchilladas o el impacto de una bala. Se ha llegado al nivel que, – y como advierten muchos reputados psicólogos para entender los límites de inseguridad en una sociedad-, los trujillanos hemos perdido la capacidad de resentirnos ante la violencia. Vale decir, si alguien es asesinado con 13 balazos como hace unos días en El Porvenir, decapitan a una niña en La Esperanza, capturan a un sicario de sólo 15 años alias ‘Gringasho’, o cada hora nos enteramos que asaltan un banco, estafan a una turista o aniquilan a una madre de familia, importa un huevo. Ni siquiera nos inmutamos porque ya resulta tan común como la misa de domingo o el político corrupto.

Y el riesgo toma dimensiones siderales si tenemos autoridades estériles que, cual Pilatos, se lavan las manos o miran al costado mientras en su patio violan a una indefensa mujer llamada Trujillo. Entonces, ¿qué carajo debe pasar para que, mínimamente, cumplan su papel y no maquillen su esfuerzo con alaridos de chuchumeca, reclamos tibios o medidas no integrales?, ¿quizá que una de los muertos resulte familiar directo o hijo de tal o cual alto funcionario?, ¿o acaso más importa la campaña preeleccionaria o asegurarse un puesto en año político? La Ciudad de la Cultura sigue agonizando, señores, y lo hace de abajo hacia arriba, de los conos hacia las grandes urbes, desde los escondrijos inmundos de la periferia barrial hasta las limpias oficinas de impecables señores con autoridad prestada por el pueblo, y, pronto, ya no habría espacio protegido o motivo para no resignarnos a ser la capital de la violencia en este país, cual Ciudad Juárez en México, Tegucigalpa en Honduras, Medellín y Cali en Colombia o la propia Río de Janeiro.

Basta leer cualquier periódico local, ojear la internet, escuchar noticieros o, vaya realidad, caminar por cualquier calle transitada en hora punta y ver el accionar de los arrebatadores de celulares o carteras, para darse cuenta que es una probabilidad inminente.

Reforma total en seguridad es la salida. Y que ello suponga, entre varias decisiones fundamentales, mayor dotación policial, mejor control carcelario, programas en las escuelas y casas superiores, un poder judicial más eficiente, proyectos sociales dirigidos a reducir los niveles de violencia desde familia y comunidades y, claro está, EVIDENTE, TANGIBLE E INMEDIATA VOLUNTAD POLITICA. Ya no sólo declaraciones vacías, desfiles de sensibilización, entrega de patrulleros o infinitas promesas de cambio. Sino, Trujillo se seguirá drogando, continuará asaltando, matando y promoviendo corrupción hasta, una noche de alcohol y arreglos bajo la mesa, morirse a balazos. Y quizá no bastarán diez comandos de aniquilamientos al estilo Espinoza ni operativos como el de Brasil para recuperarlo o aspirar a una comunidad medianamente tranquila y segura.

Oswaldo Rivasplata.
Vespertino Satélite.

sábado, 2 de octubre de 2010

Gordito de polo rojo

Gordito de polo rojo…
Zapatos rotos pero corazón de ángel…
Mirada que hoy se torna de primavera…
Deja atrás la pena del otoño…
Ayudáme, vamos juntos…
Sólo acompáñame que eres el alimento vital…
Mi forma de seguir, mi combustible
Nunca te ausentes que el cielo se tornaría gris…
Zapatos rotos pero corazón de ángel…
Maycol, gordito de polo rojo…

domingo, 26 de septiembre de 2010

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Ariana…

“Eh, yo solo estoy mirando señor, no me gusta mucho el fútbol, pero sólo estoy mirando un ratito”

¿Pero, chiquita, por qué no ingresas al estadio? ¿Por qué miras, escondidita, a todos los niños que juegan eh?, ven, no tengas miedo, esta academia es tuya también y hay muchas pequeñas como tú que practican fútbol, mira allá, al fondo por la izquierda, la que tiene polito azul, ¿la ves?

En este sociedad tan heterogénea y marcadamente disímil, golpearse de bruces con el averno cada momento no es difícil. Resulta como el tablero de ajedrez, que comparte oscuros y claros, alegría y depresión, ricos y muy pobres, extremos, en un solo espacio. De opulencia y estrechez, de abundancia y escasez, tan en New York como Lima, tan como ahora común, en Trujillo. Y así, puedes estar en la “moderna y próspera” Capital de la Cultura con tu Hyundai deportivo comprándote un jean en gigantescas tiendas exclusivas que promueven remates de fin de temporada y, sino en la periferia citadina ya sea Winchanzao , Alto Trujillo o El Milagro, sí 25 minutos yendo derecho por la Panamericana rumbo norte, en Chocope, deprimirte ante una criatura que sufre por un padre alcohólico que la ha abandonado y cuya vivienda se ubica en un barrial con perros sarnosos y ratas pulalando, techos de plástico y bolsas de arroz como paredes…

¿Y con quienes vives Arianita?

“¿Yo?, con mi mamá, vivía con mi papá también pero él mucho toma, pero cuando me lleva a Lima no toma porque allá tiene novia; si, tiene novia… aquí no se queda en la casa, mi mamá lo botó porque mucho le pegaba”

Y entonces, ¿quién es ese señor que me saludó en tu casita?

“Es su pareja nueva de mi mamá, ellos tienen un hijito ahora, se llama Luis. El no toma, mi papá si tomaba mucho y una vez, en la noche, yo no podía dormir y miré que se llevó el balón de gas y yo lo seguí y ‘le vi’ que le entregaba a una señora”

Pero la morenita se resiste al ocaso prematuro, por eso nunca se aparta de su vieja muñequita que encontró en un basural a pesar que su progenitora le ha prohibido tenerla por estar tan sucia. ‘Juanita’ le llama, como su recordada abuelita, ya muerta y a quien quiere más que a su propia madre pues fue quien la acogió durante dos años debido a las depresiones que soportaba viendo los conflictos en su familia. Y estudia cuarto grado en la escuela José Chopitea, le gusta nadar y también le encanta la Matemática…

“¿A ver cuánto es cinco más cuatro eh?, ‘esooo’, bien Arianita, nueve pues”.

Y tiene ocho años, mirada profunda, polito rosado con cuello y pantalón de manchas verdes que parecen flotar cual algas sobre la tela, como el mar de Puerto Morín donde casi se ahogó a los seis. Como el color de la esperanza en la hermosa canción de Diego Torres. Esa ilusión que no pierde por ser feliz y, que ahora, renace con un proyecto nutricional que llegó a su pueblo…

Ella se llama Pilar, es nutricionista y te acompañará a tu casita, a donde me llevaste. Te hará unos exámenes y hablará con tu mamita para que te alimentes mejor, ¿ok?, pero con una condición: que me prometes, desde el próximo viernes vendrás a tu academia deportiva, ¿estamos?

“Ya señor, mire esa niñita, se cayó por patear la pelota, ja, ja”.

Ok, entonces vendrás eh, ¡dame esos cinco!

Oye, Oswaldo, que duro es esto. Su madre es muy joven y tiene un pequeñito de un añito. Sólo tienen un colchón y dos sillas. ¿Y cómo se abrigan si sólo son cartones y sacos los que rodean su choza? Han invadido el terreno y ahora lo están cuidando. Me dice su mamá que el alcalde ya ha venido algunas veces, ha hablado con todos los vecinos y les ha pedido que inscriban a sus hijos en el proyecto. Les hice un chequeo simple y el más chiquito está bien, pero lo bueno es que ya comprometí a la mamá para inscribir a la niña...

Eh… si pues, es la sociedad que hemos creado Pilar. Inevitable, tal cual. Miseria necesaria en la estabilidad del mundo según el pensar de Thomas Malthus, indiferente para algunos golfos de corbata y altos cargos en política regional. Esos mismos que permiten que 15 mil alumnos en La Libertad permanezcan todavía sin profesores y no saben que responder cuando los encaran, o silban bajito cuando les recuerdan que nuestra región tiene los tres distritos más miserables del país: Ongón, Bambamarca y Condormarca. Quienes explotan inocentes en minas informales y todavía candidatean. Aquellos que “alquilan” periodistas para salvar su imagen. Esos que ni las áreas verdes respetan cuando de campañas eleccionarias se trata. Los mismos que en defensa de la “fraternidad” callan ante las fechorías que cometen sus correligionarios, o quienes por salvar el “gran cambio” se valen de las necesidades humanas para canjear votos por víveres. Algunos angustiados por saber que faltaron a su palabra y corren el riesgo de ser desaforados un 3 de octubre. Tantos que malinterpretan la esencia de la política: servir a los más necesitados y no servirse a sí mismos. Gracias por tu ayuda mi buena amiga.

jueves, 9 de septiembre de 2010

¿Qué hicimos para merecerlos?

Cansado de ver tanta m... invadiendo nuestra ciudad sin el menor reparo, publiqué  esto:

Leía, con cierta satisfacción ajena y mientras prestaba los servicios de un amable lustrabotas en la avenida España, un reporte venido desde Chiclayo, respecto de una sanción dispuesta por la autoridad municipal en contra de dos candidatos para los comicios municipales del próximo 3 de octubre. El motivo: haber pegado pancartas de promoción política dentro del casco urbano de la Capital de la Amistad.
Justicia legal plena, me dije con envidia, en tanto miraba alrededor y veía a mi ciudad convertida en una suerte de gigantesco baño comunal gracias a las costumbres nada limpias de candidatos que venden transparencia y legalidad pero que, en la gran mayoría de casos, no tardan en mostrar su lado deshonesto y codicioso cuando de campañas pre-eleccionarias se trata. De otra forma no se puede entender como casi el total de partidos políticos - algunos que incluso ya fueron sancionados caso el Apra y APP, por haber filtrado propaganda electoral en publicidad estatal- omiten la norma y siguen en lo mismo.

Ni las amenazas de Hidrandina en cuanto al censurado uso de postes de energía para pegado de afiches, ni las advertencias del INC para respetar zonas intangibles, ni las exigencias del JNE o los medios de comunicación – algunos todavía independientes y no cobijados al que más publicidad te compra o mayores favores te hizo o hará- para mantener una disputa intensa pero reglamentaria, discrepante pero respetuosa, genera reflexiones.

Peor aún, ni los reclamos de una población – encuesta tras encuesta- que siente que su ciudad cada vez pierde terreno ante la inseguridad, el desorden, la salud, educación, corrupción política y el desacato a la autoridad, promueven vueltas de timón en una ruta competitiva electoral que, cuantas veces ya, tiene mucho de bajezas y poco de altura. Así, amén de continuos ataques verbales, poca propuesta clara y algún saludable debate público, ni hasta las paredes de pobres colegios estatales en La Esperanza, alguna casona en el centro histórico o el pequeño muro que mi padre construyó en la puerta de su domicilio, en El Porvenir, se salvan de la pintura insana o el pegamento con olor a podrido que sostiene un papel con la foto de señores siempre sonrientes.

Las sociedades tienen las autoridades que merecen escuché alguna vez de un reconocido pensante. Vale la frase para los millones quienes sufragaremos en cuatro semanas pero, sobre todo, para la reflexión de esos candidatos que luchan por el voto sin reparos éticos hasta convertir nuestro ornato en letrina pública. Por eso, y en una ciudad que nominada, Capital de la Cultura, merece mejores opciones, aflora mi pregunta: ¿qué hicimos para merecerlos?

Oswaldo Rivasplata G. Diario La Industria de Trujillo

viernes, 3 de septiembre de 2010

Adolescente tardía

Y tu mirada frágil y coqueta…


Y tu delgadez y sensualidad..

Y tu belleza limpia…

Y tu frescura de adolescente tardía..

Y de repente, tu rostro policromo que interrumpe la ilusión…

Y Valkiria mi novia?, quien es Valkiria?, debe ser muy hermosa para tener ese nombre eh..

“Mmm… Plop”… tu frescura de adolescente tardía…

miércoles, 18 de agosto de 2010

No caigas, no

En estas, tus horas de pasado meridiano, no depongas, no. Tu caída sería la de muchos, vendría como una bola de nieve o una ola en formación, más grande a su paso. El huaico de tus depresiones, aunque no lo quieras, arrasaría pueblos enteros de dependencia, corazones agitados de expectativa. Y tu, insano terrenal, tampoco mereces tanto llanto.

Además, de subidas y bajadas esta hecho el parque de diversiones que debería ser la vida. Y tu, acaso no eres también un asiduo placentero? Vamos…

Dale, arriba, upaaa como sonaba la voz del ángel que hoy y siempre te resguarda, de aquel que nunca, a pesar de todo, replicará tus bémoles. En su honor, no depongas, pues tu caída, además y aunque no lo quieras, sería la de muchos...