El estruendo que baja de las quebradas gobierna en el valle encantado.
Es como un totem tras los árboles... la madre naturaleza que vigila.
De repent, 'Buenos días señor' el recelo se hace carne y preguntas a un foraneo cansado. Le sonríe, placentero, y le acepta tomar una placa con su reino como fondo.
El guardián toma el camino y se pierde, lejos, cual polvo en el viento.
Entonces, la naturaleza ya no brama... ahora, silba, calma, quizá contenta, sobre hilos de agua que bajan
y culebrean sobre el fondo del llano y pinos coquetos.
Segundo después, estiro los ojos hacia la ruta, con ironía. El vigilante ya no está.
Gozo, sufrimiento, alegrias, penas, subidas, bajadas, amor, desamor, ganar, perder. Pasada la base 30 encuentro - ¡al fin!- el espacio que buscaba para escribir lo que verdaderamente siento - así sea aburrido leerlo-y no parametrarme a las coyunturas noticiosas o requerimientos de un editor de tv, radio o periodico. ¿Quién soy?... un inefable que intenta ser bueno, un extraviado que quiere encontrarse...
viernes, 4 de noviembre de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Un segundo domingo de mayo
Procesiones de miradas perdidas…
Caras largas sobre pasos muy cansados…
Flores, muchas flores….
Susurros de oración poblando el clima
Niños que se golpean por ser los elegidos para acarrear el agua…
Jóvenes ingeniosos que hasta de plásticos rotos convierten floreros…
Esas inmensas muchedumbres de largas horas que pocos pueden lograr….
Igual, no hay nada más triste que un cementerio…
Así sea un segundo domingo de mayo, un día tan especial…
Caras largas sobre pasos muy cansados…
Flores, muchas flores….
Susurros de oración poblando el clima
Niños que se golpean por ser los elegidos para acarrear el agua…
Jóvenes ingeniosos que hasta de plásticos rotos convierten floreros…
Esas inmensas muchedumbres de largas horas que pocos pueden lograr….
Igual, no hay nada más triste que un cementerio…
Así sea un segundo domingo de mayo, un día tan especial…
martes, 26 de abril de 2011
Tu luz... tu guía
En estas horas de penumbra...
que la evocación de tus ejemplos aparecen como destellos sobre ébano encapotado...
como cuando la lluvia no cesaba y la casa inundaba...
cuando las heridas físicas de un adolescente inquieto llegaban hasta el alma...
en momentos que el asma golpeaba y el oxígeno entregaba sus últimas reservas...
cuando los repasos no bastaban para comprender matemáticas...
caso de un padre violento y un niño que lloraba asustado...
cuando avezados delincuentes percutaban un révolver, amenazantes...
como cada vez que el peligro acechaba...
cual tantas veces.... ayúdame, dame tu claridad y tranquilidad necesarias
para tomar las decisiones más adecuadas...
Naricita respingada.
lunes, 21 de marzo de 2011
Ese hincha...
Ey, carajo… ey, vamos, todos a atacar!, arriba, arriba!... al arco, arcoooo!
Y sus gritos se los lleva el viento… y nadie los recoge…
Sólo su ilusión de representatividad…
De ser parte en este sistema tan marginativo…
Y mueve los brazos como señal de disconformidad y se amarra la chalina como un entrenador de fama mundial…
Su físico es esmirriado y la ropa, oscura, sucia y vieja, parece ondearse sobre su piel..
Y hace sonidos guturales que nadie entiende…
Y busca robar mirada, una sola atención al menos…
Y posa sus manos sobre la baranda de cemento y observa al público…
Y, minutos, después, cansado, resignado, vuelve a su lugar… el frio asiento 158 de la parte más alta de la tribuna preferencial del estadio…
Sólo, él y su ilusión de ser alguien, aunque sea por un momento...
El loco, el hincha…
miércoles, 16 de marzo de 2011
Zapatitos tristes
Zapatitos tristes...
cuero gastado pero desatinado en un espíritu como el tuyo...
tan fiero ante la amenaza de agobio y tristeza...
Asi, amarrando, estirando la cuerda, echándole saliba incluso, dale la lucha...
nunca te dejes vencer, cálzatelos nuevamente y sigue caminando y pateando...
Finalmente, infante aún pero ya hasta lazarillo de tu creadora eres...
sus ojos y soldado en calles peligrosas y destinos enigmáticos..
Chiquilin con alma de guerrero cuajado...
Sergio. Zapatitos tristes. Pero no quebrados.
cuero gastado pero desatinado en un espíritu como el tuyo...
tan fiero ante la amenaza de agobio y tristeza...
Asi, amarrando, estirando la cuerda, echándole saliba incluso, dale la lucha...
nunca te dejes vencer, cálzatelos nuevamente y sigue caminando y pateando...
Finalmente, infante aún pero ya hasta lazarillo de tu creadora eres...
sus ojos y soldado en calles peligrosas y destinos enigmáticos..
Chiquilin con alma de guerrero cuajado...
Sergio. Zapatitos tristes. Pero no quebrados.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Peta, peeeeta...
Cabecita de panca de choclo....
Viene quemada, negra, pero no afecta tu lucidez...
Peeeta, peeta... queriendo esa cosita ploma que vota luces centellantes...
Tampoco hace mella en tu fortaleza física...
Y corres y saltas, y subes a la banca de cemento y bailas por el filo del cuadro mientras me sobresalto proyectando una cámara fotográfica hecha polvo...
Y pides sonrisas...
Y apretas el disparador...
Y te desatas de pura risa...
¿Me la devuelves?
No!... peta, peeeta pé...
Ja, ja, ja...
Cabecita de panca de choclo....
Viene quemada, negra, pero no afecta tu lucidez...
Peeeta, peeta... queriendo esa cosita ploma que vota luces centellantes...
Tampoco hace mella en tu fortaleza física...
Y corres y saltas, y subes a la banca de cemento y bailas por el filo del cuadro mientras me sobresalto proyectando una cámara fotográfica hecha polvo...
Y pides sonrisas...
Y apretas el disparador...
Y te desatas de pura risa...
¿Me la devuelves?
No!... peta, peeeta pé...
Ja, ja, ja...
Cabecita de panca de choclo....
sábado, 5 de marzo de 2011
Gracias...
Hoy, que la decepción me gobierna, apareces tú querida madrecita. Tú con ese aliento inquebrantable que me recoge y levanta... que me alcanza la mano última, el lazo agónico, para salvarme del foso. Nada, nada, puede plasmar mis sentimientos hacia ti, viejita linda. Ni siquiera estas líneas, que, hoy, quiero recordar...
Gracias por cada noche que, luego de tus labores como farmacéutica y retando a tu cansancio, te esforzabas por enseñarme las lecciones escolares.
Gracias por las reuniones anuales en la Juguería San Agustín cada fin de año que te entregaba un diploma de aprovechamiento en mi escuela.
Gracias por esa abnegada dedicación por los enfermos que cada día y a cada hora asistían a tu consultorio.
Gracias por preparar esas ricas tortas de harina en épocas de escasez de pan.
Gracias por levantarnos cada mañana y prepararnos para asistir a la escuela.
Gracias por correr despavorida hacia el cuarto que ocupaba junto a mi hermano cada vez que ocurría un temblor y abrazarnos para protegernos.
Gracias por comprarme mis primeros zapatos de fútbol, una noche que rompí en llanto por no tenerlos.
Gracias por ese espíritu extraordinariamente altruista a favor de los que no tenían, por obsequiarles las medicinas cuando sabías que el dinero no les alcanzaba.
Gracias por soportar el dolor y reír cada vez que te apretaba la nariz en son de cariño.
Gracias por promover el respeto y cariño hacia mis hermanos de padre.
Gracias por defendernos aquella noche que asaltaron la farmacia y nos apuntaron con una pistola.
Gracias por tus exquisita “Gallina entomatada”, el único plato que sabias preparar los domingos.
Gracias por mi bicicleta “Goliat”.
Gracias por soportar mis depresiones y rabietas.
Gracias por entenderme.
Gracias por estar siempre a mi lado…
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